Soy un ladrón

No sean mojigatos. Así como hay médicos que te cobran por tratamientos que no requieres, y abogados que te piden para la “gratificación a la autoridad” y se embolsan el dinero, así también hay narcos, hay gente que roba celulares y carteras, hay políticos que roban al pueblo y también, existimos los que nos robamos tu identidad. Es simple y objetivamente una forma de ganar dinero; de trabajo. No sean pusilánimes quejumbrosos. “Ay, a todos nos cuesta lo mismo trabajar, todos podemos ser honestos, bla, bla, bla”. Llorones. ¡Qué aburrimiento! Mejor acepten que no saben, porque si supieran hacerlo, actuarían igual que yo.

Si supieran lo común que es mi trabajo, vivirían realmente asustados; sin ganas de siquiera salir de casa ni ver Netflix ni navegar por internet. Mi nombre, es Dmitry Z. (no pensarían que sería yo tan tonto como para darles todos mis datos, ¿eh?) y trabajo para la mafia rusa, con filiales en Albania y con arreglos con la mafia armenia. Y esto es más sencillo de lo que imaginan ustedes.

Nada más para platicarles, hay varias formas de robarles su identidad. Comencé hace años, recuperando las viejas computadoras que desechaban. Su disco duro, aunque lo formatearan, contiene siempre información suficiente para robarles todo lo que tienen: su nombre completo y edad de nacimiento. Con eso puedo obtener su RFC, y con eso, su dirección y con eso, su CURP. Tan fácil, que luego  puedo tramitar licencias, identificaciones que vendemos muy caro a narcos y políticos perseguidos y un largo etcétera. Díganme, ¿cuántos de ustedes han mandado destruir sus discos duros de viejas P.C.? ¡Eso imaginaba!

También tenemos recursos más sencillos. Los carterean en el metro o en un restaurante. Ustedes cancelan sus tarjetas y sólo el 10% levanta un acta ante el MP, pero como casi todos ustedes cargan con su IFE/INE, de ahí sacamos datos para créditos pequeños en tiendas populares. Y en menos de una semana, compramos televisiones de pantalla plana gigantes, bocinas de las más caras, laptops, centros de lavado, aspiradoras y electrodomésticos como refrigeradores y prácticamente todo aquello que podamos revender por una buena ganancia. Y entonces, cualquier día llegan a su cafetería favorita y les rechazan su tarjeta. Llaman al banco y les dicen que el buró de crédito los ha boletinado porque tienen deudas de cuatro millones de pesos…

También operamos con un esquema que quizás hayan escuchado: phishing. Compramos un dominio que sea por ejemplo, suport.it. Después, hacemos un dominio que sea  apple.suport.it,  y luego les mandamos un correo donde les decimos que alguien ha intentado entrar a su cuenta repetidas veces y que mejor cambien su contraseña. Y bobos, le dan clic al link en el correo que los lleva a nuestro dominio que es una réplica exacta del sitio original, y ustedes nos dan sus datos y en cuestión de segundos, secuestramos sus cuentas, saldos, y a veces, hasta correos electrónicos. Podemos comprar cualquier producto que nos dé la gana y enviarlos a sitios remotos.

Y además tenemos el skimming, que es poner falsos lectores de tarjetas de crédito en cajeros automáticos (nada más en Cancún, nos deja como 600 millones de dólares) o clonadores en gasolineras y bares. Y ahora, tenemos aparatos del tamaño de un iPad que pasamos cerca de sus carteras y les robamos todos los datos de tarjetas de crédito, IFE/INE, y todo aquello que tenga un chip o cinta magnética… Les digo. No saben ni lo que ignoran. Podemos con facilidad, cometer delitos con su nombre e inculparlos. Tengan cuidado, mexicanitos. Mucho cuidado. Que siempre estaremos un paso delante de ustedes. Ah, y por favor, guárdense sus discursos morales, que me tienen sin ningún cuidado.

You may also like

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *