Luja Duhart: ganándole al NO.

Por/ Iris Juárez Camargo

 

Tuve la fortuna de platicar con Luis Javier Duhart, un joven súper sencillo, carismático y lleno de alegría; apasionado por la música, que lo ha llevado por distintos caminos, pero siempre con el firme propósito de tener conexión con la gente.

 

Luja, como lo llaman todos los que lo conocen, es hoy por hoy una de las figuras más reconocidas dentro del teatro musical en nuestro país por su talento multidisciplinario.

 

Conoce la historia de Luja Duhart, quien ha tenido muchos tropiezos y desilusiones, pero, a su vez, grandes aciertos y satisfacciones que le han perimitido hacer lo que ama durante más de 10 años. Estoy segura de que te atrapará de principio a fin como lo hizo conmigo.

 

 

Nuestro primer encuentro fue en la Plaza Cuauhtémoc. Llegó al punto (súper guapo y oliendo delicioso, he de confesar) y, después un cálido saludo, me dijo estar listo para empezar.

 

Lo primero que se me ocurrió fue preguntarle cómo es Luja detrás de las cámaras o fuera de un escenario. Sonrió y de inmediato me contestó: muy similar a como lo ves a cuadro: bromista, muy alegre, se la pasa riéndose, es muy detallista y también se fija mucho en los detalles; es muy sensible, muy romántico y muy enamoradizo. Y está cantando todo el tiempo ja, ja, ja.

 

A partir de lo último, me interesé en saber cómo inició en la música: Cuando salí de la prepa estaba entre estudiar música y algo relacionado con diseño-arquitectura. No me decidía. Entonces un amigo me pasó el contacto de un maestro de canto y me dijo “él es súper directo, si le gustas, te lo va a decir, sino, también”. Me acuerdo perfectamente que estaba en una cena con amigos y tenía miedo de llamarle, pero en un impulso lo hice y cuando contestó le pedí, lo más rápido que pude, que me diera una cita. Al otro día llegué a su casa, él estaba frente al piano y había un espejo enorme donde yo me reflejaba. Empecé a cantar una canción de Sin Bandera y me dijo “medio tono más” y yo lo subí. “Medio tono más” e iba hacia arriba, y así hasta que me subió 3 tonos ja, ja, ja; terminé la canción y me dijo “Luja, por favor, dedícate a esto”. Ahí fue cuando decidí que la música era mi vocación.

 

Al tener claro qué era lo que querías hacer con tu vida, ¿cuál fue tu primer proyecto profesional?

Grabé un disco que nunca salió a la luz. Tenía ya un contrato con una disquera súper importante, pero al final las cosas no se dieron por cuestiones ajenas a mí y ese disco se quedó guardado en un cajón.

Pasó tiempo y conocí a Angelli Nesma y Nacho Alarcón (productores de telenovelas de Televisa) en una comida familiar; la verdad es que yo no estaba ahí, pero mamá me llamó e insistió mucho para que fuera. Ella es de las típicas mamás que presumen los talentos de sus hijos ja, ja, ja, así que comenzó a decir “mi hijo canta muy bonito”, y yo sólo sonreía incómodo, pero canté y la verdad es que les gustó mucho, al grado de escribirme un papel para una telenovela llamada Un Gancho al Corazón. La verdad es que yo entré casi al final para interpretar el personaje de Andrés Rivadeneira, un chico bohemio que estaba enamorado de la hija del protagonista (Renata Notni). Estuvo súper padre porque, aunque fue un papel corto, Andrés se la pasaba cantado para tratar de conquistar a Luisa y, bueno, yo feliz de cantar casi en todas las escenas.

 

¿Qué vino después para ti? Estaba estudiando música y una de mis maestras me preguntó que si quería ir a La Voz, México, la verdad es que yo no tenía tantas ganas, pero me convenció y fui a hacer casting, me quedé y entré al programa.

En las audiciones se voltearon los 4 coaches (Jenni Rivera, Miguel Bosé, Paulina Rubio y Beto Cuevas), y al final me fui con Bosé.

 Todo lo que viví ahí fue una gran prueba, hablando personal y artísticamente; obviamente todos los que estábamos ahí tenímos el gran sueño de ser “La voz”, pero con los comentarios positivos de los demás, realmente creí que yo iba a ganar.

 

[Hace una pausa, respira profundo y continúa]:

 

La primera semana de shows en vivo fue cuando salí, y no tienes idea de lo difícil que la pasé, la caída estuvo fuertísima. Terminado el programa yo estaba berreando, iba caminando ya para irme y en los pasillos me encontré a Jenni Rivera. Me dio muchas palabras de aliento y me hizo prometerle que no me iba a rendir nunca. Le dijo a su mánager que nos tomara una foto y sacó su celular. Esa foto la vi hasta que ella murió.

Días después yo seguía muy deprimido, al punto de, literal, no levantarme de la cama, no salir de la casa. No entendía por qué, si era “tan bueno” como me lo dijeron todo el tiempo durante el programa, había salido. Me decía a mí mismo que no servía para cantar e incluso llegué a pensar en irme con mis papás a Cancún y dedicarme a otra cosa que no tuviera que ver con el medio, tal vez trabajar a full en la empresa de mi papá, que es de carpintería, algo que me gusta y lo disfruto. Cuando no estoy trabajando en algo de mi carrera, me dedico a ayudarle. 

Pasaron meses de ese trago amargo, me di un respiro, un espacio para reflexionar y seguí picando piedra hasta que llegó la oportunidad de entrar a “Vaselina”.

Cuando fui al casting, llegué como 2 horas antes por equivocación, con la voz lista y todo ja, ja, ja. Pero fue bueno porque empecé a conocer el espacio donde iba a cantar. Cuando Julissa, Jack Boroboy y su equipo llegaron, yo ya estaba listo para audicionar. Siendo muy sincero, estaba nervioso porque Julissa impone bastante; me preguntó para qué papel iba, yo le contesté que para Memo Montes, y me pidió que cantara Amor primero, que es el tema que interpreta Memo durante el musical.

La cara de Julissa fue cambiando durante mi audición y al final me dijo “tú eres Memo”. Pasaron unos días y me avisaron que, efectivamente, estaba dentro del elenco.

Fue un proyecto súper padre, en el que hice grandes amigos, todos ellos muy talentosos, de quienes aprendí muchísimo.

Casi terminando Vaselina, llegaron Los Locos Addams a mi vida. Un conocido me preguntó si no iría a hacer casting, que él ya había ido y me contó algunos detalles, pero cuando quise, ya se me había pasado el tiempo y lo dejé a un lado. Después, el que entonces era mi mánager me dijo Luja, te conseguí un lugar para las audiciones de Los Locos Addams”; y el día que fui, ahí estaban los gringos, ellos fueron los que me castearon. A los dos días me avisaron que yo me había quedado con el personaje de Tomás Beineke, el novio de Merlina.

Tuvimos una gran temporada. Estuvimos 10 meses en cartelera y siempre con funciones llenas. El público nos recibió con cariño y eso, como artista, te llena como nada, porque te das cuenta de que tu trabajo les gusta y que cada uno de los esfuerzos valen completamente la pena.

 

Llevábamos poco más una hora platicando y no íbamos ni en la mitad de sus proyectos, imagínense todo lo que aún tenía que contarme, así que decidimos dejarlo ahí y tener una segunda parte de entrevista el día que iríamos a elegir los looks para el shooting. Nos vimos en Oasis Coyoacán y empezamos a elegir cada uno de los outfits, nos concentramos tanto que el tiempo se nos pasó rapidísimo entre ropa, risas y preparativos de las fotos, entonces, como supusimos que pasaría lo mismo el día de la sesión, quedamos de vernos una tercera ocasión, sin presiones por el tiempo.

Llegó el día de la cita y todo era más orgánico, nos habíamos visto ya tantas veces, que parecía que estaba reuniéndome con un amigo de muchos años.

 Nos pusimos cómodos en una banquita cerca del Teatro Insurgentes, recapitulamos para seguir con la entrevista y comenzamos a platicar acerca de su participación en uno de los shows más importantes de la CDMX.

 

 

Cuéntame de Capital Masaryk, le dije. Cuando supe que estaba dentro del elenco, estaba feliz. Es un espectáculo lleno de luces, coreografías, artistas con un talento impresionante y sabía que sería una grata experiencia. Capital fue algo completamente diferente a lo que había hecho, ahí no era un personaje, era Luja en su totalidad, era hacer show, lucir la voz. Además, las canciones de los playlist me encantaban, y podías interactuar con el público porque no debías seguir un libreto, era algo mucho más auténtico.

Casi al cumplir el año en el show me llamo Faisy porque quería que hiciera audición para el papel principal de Los 40, el musical. El día que me necesitaba yo estaba de viaje de trabajo y no podía llegar, así que le agradecí por pensar en mí, pero yo regresaba una semana después y los tiempos no me daban.

A la semana me llama y me pregunta si había regresado,  justo yo estaba llegando a México, le dije que sí y me citó para castearme. Fui porque, la verdad, yo sentía que estaba muy cómodo en Capital Masaryk y si me quedaba ahí, me iba a estancar.

Días después me avisaron que me quedé con el papel de Joaquín, y en cuanto lo supe, avisé en Capital que me iba, porque tampoco les iba a dejar botada la chamba.

 

Lo interrumpí para hacerle una pregunta que me parecía obligada: ¿a qué tuviste que enfrentarte al tomar la batuta de este proyecto? A muchas cosas, desde pensar en que sería “el nuevo”, que no conocía a nadie, que ellos ya estaban juntos desde noviembre, cuando empezaron los ensayos, y yo me integré en Mayo, entonces no sabía si me iba a llevar bien con ellos, a reencontrarme con el teatro 3 años después de haber hecho Los Locos Addams, hasta comparaciones con el actor que interpretaba a Joaquín antes que yo; porque cada quien tiene su estilo, su manera de cantar y actuar, pero afortunadamente toda la compañía me recibió increíble, había un ambiente muy bonito e hice grandes amistades en poco tiempo, como la coneja (Fran Meric), con la que comparto protagónico, quien se convirtió en una de mis mejores amigas, y al final tuve súper buenos comentarios de mi trabajo en el musical. Fue un proyecto lleno de retos y eso me gustó cañón; salir de mi zona de confort. [Sonríe].

 

Después de tantos personajes siempre hay uno con el que más te encariñas, ¿cuál de los que has interpretado es tu favorito? ¡Uy, que pregunta tan difícil!… Es que cada uno ha tenido algo especial, pero creo que son Tomás Beineke (Los Locos Addams) y Joaquín (Los 40, el musical) porque llegaron en momentos de mi vida en los que estuve pasando por situaciones similares… Espero que mi vida ahora sea más alegre con Barnaby Trucker en Hello Dolly! ja, ja, ja.

Esos dos en cuanto a personajes, pero algo que he disfrutado como nada ha sido cantar con la Big Band Jazz de México en el Lunario y en un homenaje que hicieron a Juan Gabriel en el Centro Cultural Roberto Cantoral, porque me encanta el jazz-. Además, estar al lado de esa Big Band, dirigida por el maestro Ernesto Ramo, es completamente un agasajo.

 

Luja, además de cantar y actuar, has probado suerte en la conducción, ¿te costó trabajo? Al principio sí, porque yo no era conductor, en la vida había hecho algo así. Cuando fui al casting de Qriosos, un programa para niños en Televisa Networks, yo no estaba seguro de qué tenía que hacer y estaba muy nervioso, pero después empecé a ser yo mismo y las cosas fluyeron. La selección del nuevo conductor del programa era por votaciones y en ese entonces yo estaba también en Vaselina; mis compañeros de la obra me apoyaron muchísimo para que me quedara, les dijeron a sus seguidores que votaran por mí y al final me quedé. Estuve al frente del programa por 2 años 8 meses al lado de Maria José Cadena.

Me fui de Qriosos justo para ser host en Ridículos, la versión latina de Ridiculousness, en MTV. Acepté este reto de irme a Miami porque lo que siempre me ha llenado es la música y me pareció que, estando en un canal de música como MTV, podría ayudarme a abrir muchas puertas. Grabé 2 temporadas de Ridículos, que se transmitieron también por Canal 5, eso me ayudó a que gente de otros lugares me conociera.

 

 

 

Le hice dos preguntas que me surgieron mientras él me platicaba; la primera fue acerca de las lecciones que le ha dejado ser artista: más que por el hecho de ser artista, la vida me ha enseñado a ser paciente, que las cosas no se dan de un día a otro, que debes trabajar mucho por ti, hacer las cosas por ti mismo; no hay nadie mejor para llevar las riendas de tu vida y de tu carrera que tú. También que las cosas, cuando son para ti, se dan de forma natural y que hay que tener cuidado con lo que pides porque se te puede cumplir.

 

La segunda fue si sentía estar en el mejor momento de su vida (artísticamente hablando), de inmediato me contesto “No”, mientras salía una carcajada espontánea: no quiero quedarme aquí, no quiero que esta sea mi cima, quiero siempre luchar por más. No, ni tantito, puntualizó.

 

Para finalizar, le pregunté qué viene próximamente para Luja. Este mes me despido de Los 40, el musical. Vamos a hacer gira en Interlomas y cerramos en Guadalajara. De ahí me integro como Toño a la obra Losers, con Karime Pindter y un gran elenco, todos los jueves de septiembre a las 8:45 p.m. en el Teatro NH. A la par voy a estar ensayando porque el 10 de octubre estreno como Barnaby Tucker en Hello Dolly!, o sea que voy a andar muy teatral y en todos lados, así que vayan a verme ja, ja, ja…

Además, tengo en planes de hacer mucha música, grabar nuevos temas, alguno que otro cover. Estén pendientes en mis redes sociales y en mi canal de YouTube.

 

Como todo un caballero, me acompañó al lugar donde me esperaban, me ayudó a cargar las mil cosas que traía y se despidió agradeciéndome el tiempo compartido para lograr esta edición de septiembre. Enseguida entró al Teatro Insurgentes, donde está naciendo Barnaby Trucker, un personaje que estoy segura que será un acierto más para su acendente carrera.

 

Fast questions

• Red social favorita: Instagram

• Mayor miedo: nadar en la noche en el mar

• No puedes vivir sin: dulces ja, ja, ja

• Accesorio favorito: reloj

• Lo que más te gusta: viajar

• Lo que más detestas: levantarme temprano

• Canción que te habría gustado componer: Inseparables, de Fede Farrell

• Artista favorito: Adele.

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